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Mi experiencia

Digestión saludable, un término que empieza a ser ruido en nuestra mente luego de cierta enfermedad, cuando, queremos adelgazar, etc.

En mi caso particular he tomado muy en serio la alimentación de manera que sea lo más adecuada posible y a mi alcance para tener una digestión saludable.

Luego de mi último embarazo adquirí una tiroiditis autoinmune que no fue diagnosticada tempranamente sino muchos años después, por simple casualidad.

A pesar de ser médico, por ser asintomática no tenía la menor idea de estar padeciendo de la enfermedad.

Un día cualquiera mientras realizaba un curso de ecografía integral, fui tomada como modelo para las prácticas. El Dr. y profesor del curso al realizarme el eco  me preguntó si tenía síntomas como cansancio, depresión, caída del cabello a lo que pregunté la razón de su interrogante. Luego me respondió que la característica de mi tiroides por ecografía correspondía a la enfermedad de Hashimoto.

Les confieso que me costó un poco aceptar que debía tomar tratamiento de por vida. Con esta enfermedad, hay que estar muy pendiente de la alimentación, porque muchos alimentos inactivan la tiroides, y siendo que esta enfermedad se comporta como hipotiroidismo, tuve que empezar a comer alimentos menos procesados , evitar la soja, harinas, brócoli y coliflor crudos. El flúor de la pasta dental también afecta, y lo mejor es cepillarse luego de desayunar y no al levantarse, etc… Cada día aprendo algo nuevo, y lo aplico.

Hay muchas enfermedades que están relacionadas con la alimentación. Lo ideal sería empezar desde temprana edad, a comer alimentos que ayudan a nuestra microbiota intestinal a cumplir sus funciones correctamente, y lograr una digestión saludable.